Distinción a una empresaria ejemplar 18/05/2009
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18/05/2009, por
LA PATRONAL LORQUINA galardonó con el premio Dedicación Empresarial a Antonia Moya García,distinguiendo así su trayectoria, profesionalidad y labor impecable al frente de la empresa.
 
Antonia Moya García representa fielmente el espíritu que debe marcar un galardón que lleva por título Dedicación Empresarial, como el que recibió en la noche del pasado viernes de manos del presidente de la Asamblea Regional, Francisco Celdrán, en nombre de la Cámara de Comercio de Lorca. Porque la vida de Antonia Moya ha estado vinculada desde siempre a su profesión, en la que se embarcara allá por 1977 poniendo en marcha junto a su marido el popular Bar Moya en la carretera N-340, a la altura de la diputación de La Hoya.
 
Su firme trayectoria profesional, curtida en estos años a base de tesón y dedicación, no evitaron que Antonia temblara como un flan cuando llegó el turno de recoger la distinción. «No estoy acostumbrada a estos actos con personalidades tan importantes. Esa foto en la que el presidente de nuestra Asamblea Regional me entrega el premio supone para mí un gran honor», esgrime con la humildad que caracteriza a la empresaria.
 
Esta misma sencillez que le ha permitido mantener los pies en el suelo también se asomó por la gala: «Es cierto que he dedicado muchos años de mi vida a mi trabajo, pero lo primero que se viene a la cabeza es la gran cantidad de personas que también dedican toda su vida a una labor y no se lo reconoce nunca nadie», dice una Antonia Moya a la que no le duelen prendas asegurar que «he aprendido de todo el mundo, desde el maestro de escuela que lleva 40 años trabajando, hasta el niño de seis años que te cuenta como le esconde las lentejas a su madre».
 
La actividad de la restauración siempre ha sido una fuente de inspiración para esta lorquina, que también quiso crecer como empresaria al mismo tiempo que ejercía un servicio poco menos que social y educativo. Así 
nació la empresa Antonia Moya García SL, consituida como mercantil con el objetivo de organizar las comidas de los niños en los colegios escolares, atendiendo siempre a conceptos básicos en materia de nutrición y entretenimiento. 
 
Referencia 
En los años ochenta el matrimonio comienza a cocinar los menús de los niños en el colegio Juan Navarro de La Hoya. A partir de este momento ya no interrumpen ningún año esta actividad de los comedores escolares, que mantienen en la actualidad gracias a la labor de sus hijos, en quienes ha delegado en gran medida la responsabilidad de la empresa.
 
En este tiempo, Antonia Moya García se ha convertido en adjudicataria de los comedores de más de setenta centros escolares de la administración, tanto regional como local, y de centros privados; sin duda un premio a la profesionalidad de una empresa que siempre ha cuidado hasta el más mínimo detalle y que es todo un ejemplo en el sector de la restauración.
 
La fórmula del éxito es bien sencilla y la aporta la propia Antonia Moya al asegurar que «es una obligación trabajar bien con mis verdaderos clientes, que son los miles y miles de comensales a los que cada dia les doy de comer. Si no eres capaz de hacer esto bien debes dedicarte a otra cosa».
 
En este sentido habría que recalcar la satisfacción que reina en el que es el consumidor final de su producto; los escolares y sus padres. Los primeros agradecen al abandonar los centros la educación nutricional recibida, y los últimos el hecho de que sus hijos aprendieran a comer con una dieta sana.
 
El galardón entregado por la Cámara de Comercio de Lorca a Antonia Moya es también, por extensión, un premio al que fue marido, Francisco Abellaneda, fallecido hace cinco años, quien entendía como nadie que la profesionalización del sector no estaba reñida con un acercamiento humano con el consumidor y una relación basada en la correspondencia mutua.
 
En manos de la familia
Antonia mira al futuro con esperanza. «Pese a mi inminente jubilación el futuro de la empresa está garantizado, pues creo haber hecho bien los deberes en estos últimos años preparando mi sucesión. En este sentido he formado a mis tres hijos menores, Agustín, Jesús y David para que cogan el relevo. De hecho mi labor en la empresa desde hace meses se reduce a una labor meramente presencial».
 
Quizás aquí radique el último gran éxito de esta empresaria ejemplar. «Nunca terminas de sentirte satisfecha del todo pues siempre quedan cosas por hacer, y piensas que las que se han hecho se podrían haber hecho mejor. De lo que más satisfecha me siento es de ver a mis hijos siendo socios a la vez que hermanos. Este binomio es muy dificil de mezclar y ellos lo están consiguiendo satisfactoriamente ». 
 
La empresa colabora de forma regular con la organización de eventos sociales y deportivos y tiene implantados los controles de gestión de calidad ISO 9001 y de calidad medioambiental ISO 1400.
 
Fuente: La Verdad